miércoles, 12 de septiembre de 2012

Restaurante Cinco Jotas


Hay veces en las que sólo puedes acceder a ciertas experiencias gracias a las personas que conoces que pueden organizar ciertas reuniones que no están al alcance de cualquiera. Esta fue una de estas ocasiones en las que una recién creada amistad no ofreció a un nuevo de amigos una experiencia sublime en uno de los Restaurantes Cinco Jotas.

Nuestro amigo nos reservó una sala privada en el local y se encargó personalmente de seleccionar un menú de degustación y, junto a un sumiller, de elegir los vinos adecuados. Debido a su relación con la cadena de restaurantes también consiguió que un maestro jamonero estuviese disponible exclusivamente para nosotros y nos hiciese el corte de un magnífico jamón 5Jotas. El sumiller, como deferencia a nuestro anfitrión, fue presentándonos durante toda la cena la selección de vinos de Bodegas Osborne que se habían elegido para cada plato, aprovechando cada momento para llevar a cabo una explicación sobre cada uno de ellos, su elaboración y sus características.

La velada empezó con unos platos del estupendo jamón 5Jotas que fueron emplatados por el maestro jamonero. Ver a este profesional desplegar su arte se podía comparar a la emoción de ver a de un primer bailarín en el escenario. La foto que aquí añado no hace justicia al aroma que el jamón desprendía y al gran sabor que inundó cada una de nuestras papilas gustativas una vez que se procedimos a saborearlo. Algo realmente exquisito. La selección del sumiller para acompañarlo fue Coquinero Fino-Amontillado de Osborne. Un vino con ligera acidez que servía de perfecto contraste a la fuerza del jamón y que limpiaba la boca.


Seguidamente unas croquetas caseras de jamón, de impecable elaboración con un exterior crujiente y un interior cremoso.

Continuamos con una “Ensalada de espinacas con queso de cabra y salsa de frutos rojos”. Buen equilibrio de sabores con el queso de cabra y la salsa y buena mezcla de texturas con la cremosidad del queso y el crujiente del saco de pasta brie.

En este momento se nos sirvió un oloroso 10RF-Medium de Osborne. Algo mas complejo en sabores que el fino, contundente en sabor que se mantiene sin ser pesado, con perfecto contraste entre la acidez y el dulzor.

Para terminar con los entrantes un “Drink gazpacho con gotas de aceite de apio” acompañado con un pincho de queso fresco con remolacha. Fresco, suave y de sabor bien equilibrado. Destacable por lo bien integrado de sus ingredientes.

Cambiamos de tercio en cuanto a bebidas se refiere, y dejamos los olorosos para pasar a un Blanco: Gadir, Vino de la Tierra de Cádiz. Interesante propuesta de las Bodegas Osborne con uvas Chardonnay y Palomino con un sutil toque frutal, ligera acidez pero de gran frescura.

Empezamos ya con el primer plato “Crema de patata, pringá, huevo poché, crujiente de jamón y trufa”. Un plato de contrastes: sabores fuertes e intensos que aportaban la pringá y la trufa, y los sabores suaves del huevo y la crema de patata. Con estos ingredientes cada bocado era una conjunción de sabores diferentes dependiendo de los ingredientes que se eligiesen en cada pinchada. Excelente creación digna de intentar recrearla en casa cuando tenga tiempo.

El plato de pescado fue “Merluza plancha sobre crema puerto y rama de romero limonero” y aquí el acierto del cocinero fue conseguir el punto justo del pescado. La ración del pescado estaba realmente jugosa y no hacía falta ningún acompañamiento para tener un gran sabor en boca sólo con la Merluza. De todas maneras la crema de puerro aportaba un ligero sabor que en ningún momento apagaba el sabor del pescado sino que lo complementaba. En definitiva un plato que demostraba el saber hacer del cocinero y su dominio de las bases de la cocina.

Este plato fue acompañado por un vino que para mí fue uno de los descubrimientos de la velada: Rosafino. Un rosado de aguja, fresco, ligeramente dulce y muy divertido en boca. Vino que he de comprar para descubrírselo a todos mis conocidos.

Pasamos luego a la carne: "Presa Ibérica con crema de champiñones y setas". Único plato al que puedo poner pegas ya la carne nos llegó a la mesa ligeramente fría. Una pena porque tenía gran sabor y seguro que con el punto justo de temperatura la carne hubiese estado estupenda. Como veis en la foto iba acompañada también de una tira de jamón crujiente que para mi gusto se quedó demasiado hecha y se había quedado seca.

El vino seleccionado por el sumiller para acompañar fue un Viña Monty Reserva 2005. Vino correcto con toques de frutas negras y que iba evolucionando conforme se asentaba en la copa. Siento no poder calificar correctamente este vino puesto que en este momento yo aún seguía deleitándome con el Rosado que aún tenía en la mesa.

Entramos ya en el final de la velada y en los postres.

Para limpiar la boca se nos sirvió un coctel de diseño: "Coctel de cactus con tequila". Yo soy gran aficionado a los cocteles y me encanta probar las mezclas mas extrañas que pueda encontrar, con lo que me encantó ver que la propuesta se salía de cualquier elaboración que hubiese visto en ningún otro sitio. Así que estaba agradecido de probar por primera vez el cactus. Quitando ya la originalidad de la propuesta, al final el cactus no tiene un sabor contundente sino muy suave con lo que esta creación ha de competir con demasiados cocteles parecidos sin que pueda distinguirse por un sabor espectacular.



El postre final nos fue presentado como “Choco-Chocolate” y era una elaboración de tres chocolates (crema de chocolate blanco, natillas de chocolate y mousse de chocolate con pepitas doradas de peta-zetas).
Elegante creación con distintos sabores del chocolate y sus texturas, y divertido cada bocado de peta-zetas.

Esta parte final de la cena fue maridada con un Pedro Ximenez. Reconozco que mis gustos en los olorosos se decantan por los tipo moscatel pero en este caso, conforme lo iba probando, se me iba haciendo más agradable y al final estaba encantado con la propuesta y su maridaje con los postres. En honor de lo cual volveré a confiar en los PX y en concreto en este de Bodegas Osborne para darle otra oportunidad.

La cena terminó con los cafés e infusiones, pero la agradable compañía, lo fundamental que nos reunió a la mesa, continuó con sus distendidas y divertidas conversaciones con lo que se puso el perfecto punto final a la velada.

Termino nuevamente agradeciendo en esta página al responsable de organizar esta reunión, él ya sabe quién es con lo que no hace falta que le dé pública notoriedad, que ha hecho posible un evento irrepetible que quedará grabado gratamente en nuestra memoria.

sábado, 11 de agosto de 2012

#7dias7hamburguesas: Crónica final


Debido a varias circunstancias, me he encontrado esta semana con la posibilidad de ejercitar mi pasión de poder descubrir algún nuevo restaurante. Sin embargo esas mismas circunstancias han hecho que me encontrase sólo para poder llevar acabo dicha actividad y reconozco el disfrutar de una velada en un restaurante en soledad le quita cierto encanto. Sin embargo sí hay ciertos sitios donde si se puede ir solo sin problemas: las hamburgueserías. Y con esa base se me ocurrió probar diferentes hamburgueserías durante una semana.

Pero para poder valorar a todas por igual tendría que sentar ciertas bases para así poder tener los mismos criterios y el mas lógico que me pareció fue el de pedir en todos los sitios el mismo tipo de hamburguesa: una con queso y bacón (cierto que podría haber elegido sólo con queso, pero a mi me gustan con queso y bacón, y cómo yo pongo las reglas… ).


#1 - Friday’s
Cheesy Bacon Cheeseburger
“Jugosa ternera a la parrilla cubierta con dos quesos, americano y Mozzarella frita y dorada. Añadimos bacon crujiente, lo montamos todo sobre el panecillo, con su típica guarnición. Te la servimos con crujientes patatas fritas.”



Esta ha sido mi primera hamburguesa de la semana. Esperaba un gran sabor ya que la reputación de esta cadena de hamburguesería es por todos conocida, pero desgraciadamente faltó la jugosidad que presagiaban en su descripción y el primer bocado ya estaba pidiendo a gritos que le añadiese algo kétchup.
Mención al tamaño de la hamburguesa, bueno mas que el tamaño a la altura, que hacía imposible dar un solo bocado que tuviese todos los ingredientes, y al tener que sujetarla fuertemente para intentar dar un bocado bien abierto, al panecillo no aguantó la presión y empezó a destrozarse.
El detalle de la mozzarella frita hay que reconocer que aporta originalidad y buen sabor al conjunto e incluso, al estar ligeramente fundida, atenúa la falta de jugosidad de la carne. Al bacón, por el contrario, le faltaba punto de crujiente para encajar correctamente en la hamburguesa.



#2 - Peggy Sue’s
Mary Lou
“140 gr de carne de ternera de primera.. Todas se sirven en nuestro pan especial a la cerveza Guiness“ “Cebolla a la plancha, queso azul, bacon y mostaza”

Afortunadamente me encanta el queso azul ya que esta era la única hamburguesa con queso y bacón que podía elegir y hay que reconocer que el ligero toque de queso azul (para nada el sabor fuerte que puede esperarse de un queso azul) junto con la salsa de mostaza hacen que esta hamburguesa sea una auténtica delicia. La carne en su punto y jugosa, las mezclas de salsas y el pan tipo mollete, que lo sirven bien tostado, crean un conjunto bien armonioso que disfrutas en cada bocado. El bacón aporta pero, al igual que en la hamburguesa del primer día, para mi gusto le faltaba un punto de crujiente para que estuviese en su punto. En conjunto la nota sería un sobresaliente bajo.



#3 - Maye’s Bistro:
Mark Twain 
“Todas nuestras hamburguesas se sirven con pan fresco de la casa…  Cheddar, bacon ahumado a la haya, pepinillos, tomates, cebolla dulce y nuestra especial salsa Maye’s”

Como podéis ver en la foto, la excesivamente generosa cantidad de salsa rebosaba por todos lados de la hamburguesa lo que hacía que fuese prácticamente imposible agarrarla sin pringarse la mano. Esto hacía además que cada bocado sólo tuviese el sabor de la salsa, por otra parte riquísima, pero que el comerla fuese algo complicado. Tras los primeros bocados, y una vez que toda la salsa se hubiese caído al plato, y no quedase prácticamente en la hamburguesa, el sabor quedaba demasiado plano ya que el paladar aún recordaba el que dejaba la salsa. Si la cantidad de salsa hubiese sido mas comedida, y consiguiesen una consistencia menos líquida, el resultado final realmente sería destacable. Mientras tanto sólo puedo puntuarla con un suficiente.

#4 – Tony Roma’s
 Gran Tony Burger
“La hamburguesa más grande y deliciosa que te puedas imaginar, con un pan artesano elaborado exclusivamente para nosotros, acompañado de champiñón, bacon, lechuga, tomate, queso Gruyer y mahonesa.”

Para poder tener una hamburguesa con queso y bacón me encontré con la hamburguesa mas grade que jamás había pedido, tanto es así, que tuve que partirla por la mitad para poder cogerla con las dos manos.
Para ser tan grande supieron hacérmela al punto manteniendo el sabor de la carne. Reconozco que si me hubiesen puesto champiñones en una pizza los hubiese apartado al instante, pero al encontrármelos en la hamburguesa les dí un voto de confianza y he de admitir que no desentonaban y que en este caso era ingrediente que aportaba el punto de jugosidad que en otro caso faltaría.

Sin embargo el sabor tampoco ha sido explosivo, ni digno de mencionarse para la gran hamburguesa que se jacta de ser, así que al final la puntuación es de un Bien.

#5 - Tate’s Burger
Hamburguesa Super Tate’s.   
"200gr de ternera a la parrilla, queso, canónigos, cebolla, tomate natural.
Nota por defecto las hamburguesas se sirven en pan de mollete, si quieres en pan de hamburguesa sólo tienes que pedirlo."

Me gustan los pequeños detalles que me hacen pensar que no se monta un restaurante sólo para ganar dinero, sino también con la vocación de hacer de su producto algo diferente. En el mundo de las hamburguesas parece que ya todo está inventado pero con pequeños detalles puedes hacer que tu producto sobresalga de los demás.
Esto es lo que me pasó con la hamburguesa de Tate’s Burger, pequeños detalles: Pan tostado, carne de ibérico y canónigos en lugar de hamburguesa. Si, ya sé, pocas cosas, pero en una receta con sólo 6 ingredientes, si notas diferencia en 3 de ellos ya se distinguen de cualquier otra. La originalidad y creatividad no se ha de encontrar en los grandes restaurantes sino también en esas hamburgueserías de barrio que se preocupan en la calidad de la materia y en ofrecer algo diferente.
En el apartado sabor yo daría un notable alto.

#6 – Tommy Mel`s Burger
 Tommy Mels:
“Nuestra hamburguesa con salsa Mel’s, lechuga, tomate, cebolla roja, pepinillo y cubierta de queso cheddar fundido, bacon crujiente y cebolla caramelizada…. Servida con pan artesano Mel’s”

Me resulta complicado comentar esta hamburguesa sino como una correcta interpretación de una hamburguesa con queso y bacón. Sin ser nada espectacular los sabores son los indicados y los que esperas encontrar, si bien la cebolla caramelizada aporta esa sorpresa dulce que la hace destacar ligeramente en originalidad. El punto justo de jugosidad hace que tampoco se eche de menos ninguna salsa y la indicada cantidad de ingredientes consigue que desde el primer hasta el último bocado, todos mantengan su sabor. El pan artesano con el que la sirven también cumple la función de ser capaz de contener todos los ingredientes y de añadir un grado de crujiente en la receta.
El resultado es un Notable.

#7 - HaburguesaNostra
Española
"Ternera Raza Nostra con polvo de jamón serrano y queso. Servida con pan mollete y virutas de cebolla seca."

Lo bueno de “los talleres de degustación”, como ellos los llaman, son que tienen a la vista la zona de la parrilla donde cocinan las hamburguesas y puedes ver el cariño con el que tratan el producto y cómo cuidan al detalle el punto requerido de la carne así como el tueste del pan en la parrilla

En cuanto a la selección realizada de entre las 30 variedades de que disponen, ha sido siguiendo nuevamente la regla de pedir la hamburguesa mas parecida a una con queso y bacón, si bien en este caso los ingredientes mas parecidos a estos (el jamón y el queso) van mezclados con la carne con lo que aportan directamente su sabor, en lugar de ser ingredientes separados que se juntan en la elaboración final de la hamburguesa. También tenía posibilidad de elegir el tipo de pan (Moyete, sésamo, tomate, integral y centeno y pasas) y como ese punto no lo había considerado en mis supuestos iniciales, para equilibrar el número de hamburguesas que he comido con pan normal y con moyete esta vez tocaba pedir pan moyete.

La hamburguesa, como podéis ver en la foto, es únicamente la mezcla de carne, la cebolla seca y el pan mollete con lo que el primer bocado te permite saborear íntegramente la carne. El punto justo que le dan a la carne también hace que conserve toda la jugosidad con lo que no se echa en falta ninguna salsa.
Si bien tienes la posibilidad de elegir hasta 10 salsas diferentes que tienes a tu alcance en la mesa, pero la gran elaboración de la hamburguesa las hacen casi innecesarias. Eso si, yo recomiendo probar todas las salsas junto con las patatas que acompañan.

En resumen, gran calidad del producto que hace que la hamburguesa tenga un gran sabor y por cómo está presentada, la carne es la gran protagonista del plato. La calificación es de un notable alto y mi recomendación para que no dejéis de saborear sus variedades.

Nota final: No toméis mis comentarios al pie de la letra, ni os dejéis guiar por ellos. Probad todas las hamburguesas y tomad vuestras propias decisiones.

jueves, 11 de noviembre de 2010

El Bulli: Epílogo y últimas reflexiones

Epílogo
Como epílogo a las recetas comentar un par de detalles. No incluyen pan en las recetas, ya que cada plato es completo en si mismo, aunque si lo solicitan se lo traen al comensal. Nosotros no lo necesitamos pero vimos alguna mesa que si lo requirió.

Otra observación. Cada plato venía con sus propios cubiertos, cambiando siempre de uno a otro. Así que también tuvimos 37 cuberterías.

En cuanto al vino, del que no hemos hablado. Parece ser que la carta de vinos es extensísima y causa impresión, pero nosotros no llegamos a verla ya que estuvimos casi toda la comida con el champagne del comienzo y cuando se nos acabó, casi al final, sabíamos que no podríamos con una botella entera así que el somelier nos ofreció un par de copas así que lo dejamos a su elección.


Las últimas reflexiones.

Al finalizar la comida, e ir a pagar,  me dispuse a completar mi colección de libros de Ferran Adriá con alguno que me faltaba y que allí se encontraban a la venta. Pues tras seleccionar un par de ellos se acercó Juli Soler (el alma en la sombra, junto con Ferran, de El Bulli) y me regaló tres libros más. Gran detalle.

Detalles, al final te quedan los detalles: ese ingrediente que te ha sorprendido, esa creación que aún estás intentando descubrir cómo ha sido realizada, esa combinación tan increíble. Pero también los detalles que rodeaban a la comida, como ese camarero que se llevó un plato que no estaba en su punto, esa foto con Ferran que siempre guardaré, esa copa de Champagne en la terraza soleada en pleno Noviembre, y muchos mas que iré recordando en los sucesivos días.

No sé dónde leí el comentario de alguien que acababa de ir que El Bulli y decía que es un restaurante para ir una vez en la vida y sólo una. No la comparto. Efectivamente no es para ir todos los años, y no considerando sólo el dinero que cuesta, sino porque hay que “olvidar” lo que has experimentado para que cada vez sea cual virgen que llega al matrimonio. Con la sorpresa de cada nuevo plato y no con los recuerdos de antiguas sensaciones que oscurecen las nuevas.

No sé cuanto tardaré en volver, si es que sigue abierto, pero en un futuro volveré a intentarlo.

Para aquellos que compartan mi afición por la comida: merece la pena.


El Bulli: 37.- Caja

Lo que veis en la foto es la propuesta final del menú. Una caja que se abre y revela 17 tipos de chocolates cada cual mejor que el anterior. De cacahuete, de almendra, de fresa liofilizada, de maíz liofilizado, de hierbabuena. Nubes de chocolate blanco.
Maravillosa manera de acabar la velada y, si no hubiese sido porque mi estomago ya estaba pidiendo socorro, hubiese acabado con todo su interior.

Caja


Como detalle del final de la comida mi acompañante pidió café y, puesto que a mi no me gusta ni el café ni las infusiones, al camarero se le ocurrió la genial idea de ofrecerme un vaso de leche. Pues la verdad es que fue el acompañamiento ideal a la caja de chocolates.

Así acabé la genial comida en El Bulli, con un vaso de leche.

El Bulli: 36.- Profiteroles flotantes con sopa-gin y frambuesa helada al cardamomo

Tres bolas blancas de origen incierto, dos rojas que rápidamente identificamos como las frambuesas y tres bolas trasparentes con una hierva en su interior (seguramente el cardamomo).
El camarero viene con una jarrita y vierte la sopa en el interior del plato.

Profiteroles flotantes con sopa-gin y frambuesa helada al cardamomo


Otra vuelta de tuerca al juego de nombres. Si, la forma de las bolas blancas es de profiteroles, pero ¿de qué?. Nada nos indica en el nombre del plato sobre su naturaleza así que nuevamente se le deja al comensal la acción de su descubrimiento. Parece una roca, dura en la mano lo que hacer prever que algo hay en su interior. Se necesita un poco de presión en la boca para hacer que cruja pero se revela hueca y su ingrediente sólo es la envoltura que despliega un rico sabor a yogur.

Las bolas trasparentes resultan ser infusión de cardamomo con su hierba y la sopa es ginebra. Una bomba de plato.

El Bulli: 35.- “Filipinos”

Llega el camarero, los deja en la mesa, dice “filipinos” y se va con una sonrisa en la boca. Nos quedamos sin saber qué decir y nos miramos el uno cómo diciéndonos: a ver con qué nos sorprenden ahora.

"Filipinos"


Para qué esperar, directo a la boca, de un solo bocado. Fina cobertura de chocolate con un Mouse de chocolate en su interior. Muy rico.

El Bulli: 34.- Cabello de angel a la vainilla

Si en algún postre de cualquier restaurante intuyo que pueda existir cabello de angel es inmediatamente descartado. Las pocas veces que he probado este ingrediente me ha parecido demasiado dulce y empalagoso. Así al traerlo a la mesa me sentí un poco decepcionado al pensar que sería el primer plato que dejase. Aún así me lancé a probarlo al menos para que no se pudiese decir que no había probado todos y cada uno de los platos. Resulto que el cabello de angel no era para nada empalagoso, si no de un sabor suave, casi neutro, y un punto no muy subido de dulzor
El camareto había añadido al plato unas cucharadas de leche de cabra que junto al cabello de angel añadía un contraste que rebajaba el dulzor y equilibraba un poco mas el conjunto del plato. Pero seguía siendo un poco plano de sabor.  

Cabello de angel a la vainilla


No nos habíamos dado cuenta que en la parte superior del plato se encontraba un detalle decorativo hecho con hilos de gajo de limón y su ralladura. Como en los platos de Adría no hay nada superfluo se nos ocurrió añadir  ese toque a cada cucharada, y el cambio que se produjo fue increíble. Unos opuestos que en su conjunto sumaban mas de lo que eran en su soledad. Alucinante, riquísimo, exquisito. Genial!